el derecho a la vida
las frecuentes manifestaciones de inconformidad, marchas y mítines tienen siempre un carácter político, económico o social de otra índole, pero el derecho a la vida que la Iglesia defiende condenando el aborto, que las leyes protegen como el art. 14 de la Constitución mexicana (nadie podrá ser privado de la vida, de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos sino mediante juicio...) es un tópico más eludido que estudiado.
Así, consideramos natural vivir "a punta de pistola", o "al filo de la navaja" y hemos desarrollado una conducta sumisa y de evitación en lugar de pelear por el más elemental de los derechos. Si los patrones de conducta impuestos son condición para vivir resulta entonces ilógico que haya un derecho a la vida que algunas especies animales tampoco poseen porque sirven para alimentarnos o son plagas para nuestra vivienda o jardín o especies dañinas para el ganado y peligrosas para el hombre.
Considerado primordial, el derecho a la vida traería la re-estructuración de la conducta humana en relación a él, pero para esto tendríamos que despojarnos de un pasado evolutivo que no reconoce nuestra condición (no le conviene). La preparación científica (o la preparación en general) y el estudio del arte elevan nuestro raciocinio e incrementan nuestra sensibilidad; los valores y virtudes son llamados por su nombre, los vicios y defectos son señalados con naturalidad. La manipulación y la servidumbre adquieren una etiqueta, pero todas estas actitudes educativas entran en contradicción con el condicionamiento social operante que se encuentra al trabajar o al formar pareja. Una racionalización de la realidad es necesaria para romper a veces la inercia y dar el siguiente paso.
La ciencia y la tecnología siguen su marcha, pero la humanidad que se rezaga en cuestiones culturales y de educación es sojuzgada mediante patrones de conducta que apoyándose en su declarada ignorancia desconocen leyes elementales y garantías nacionales, no se diga acuerdos internacionales como los Derechos Humanos. Revisemos las garantías individuales y hagamos memoria en nuestras vidas. Nadie puede ser molestado sino por una autoridad por mandato. El estado no puede permitir que se lleve a efecto ningún contrato, pacto o convenio que tenga por objeto el menoscabo, la pérdida o el irrevocable sacrificio de la libertad...
El avance de la educación y la aplicación estricta de las leyes y derechos llevarían a un mejor nivel de vida, sin una regulación de la forma natural de ser ni de pensar, sin un condicionamiento social que ve al hombre como una pieza mecánica o un animal de granja.
La modificación del medio de transporte en base al riesgo no sólo salvaría vidas y prevendría responsabilidad penal, también llevaría a un mejor nivel socioeconómico, obedeciendo a la tendencia innata en casi todos nosotros de reducir pérdidas del tipo que sean, sería exigir nuestro más elemental y olvidado derecho, ganando terreno a un azar omnipotente y obtuso que ha flagelado a la humanidad en el área del transporte como lo conocemos desde sus inicios.
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